Tu corazón ha hecho silencio,
pausa que se hace eterna.
Ya no tiene la alegría
como cuando te sentía.
Cuando pensaba en pedirte a ti,
me pides fuerzas a mí.
Yo no estaba preparado para vivir sin ti.
Lágrima jamás igualada,
otras ignoradas,
otras menospreciadas.
Nadie ve su caer,
oculta en un rincón,
en soledad, recordando un ayer
que feliz nos unió.
Paisajes vividos,
manos acariciadas
en una vejez soñada.
Labios solían afirmar lo que la mirada
y el corazón
querían expresar.
Manos que buscan
el sentir que se extraña,
abrazos y miradas,
un horizonte ya vacío,
junto a un tiempo detenido.
Ondulados rizos de oro
que tanto extraño,
en un tiempo por el viento acariciados
y por mí tan cuidados.
Ecos de risas.
En ti descansa
este amor guardado,
por ti, por mí soñado,
en una esperanza en Dios
que juntos hemos atesorado.