Corazón empedernido,
entre desvelos y recuerdos,
esperando su regreso.
Deja ir los pensamientos,
que se vayan sin retorno;
porque todavía le veo, abrazo y beso,
en la tierra de Morfeo.
Quizás el vacío que oprime sea
no sentir ni respirar su cuerpo.
Y es porque sigues en ese momento
cuando su aliento se envolvía en mis deseos,
esos que no se borran ni con el tiempo…
En los días que su mirada
se embriagaba en la mía.
Pero ahora en la distancia
las memorias se borran,
como ríos en sequía.
Deja ir;
más allá hay espacio y vida.
— Liana, 08/2014