Carlos Baldelomar

+ FE DE UN HAMBRIENTO +

Este oficio de mis manos inquietas
marcado por el óxido de los días,
estas letras, tarde o temprano,
olvidarán la forma
que vos ya conocés de memoria.

​Más un día morirán los trazos
y entonces
te envolveré en un murmullo por las noches.

Te invocaré bajito a mis expensas,
para sentirme un poquito menos a la deriva.

​Y voy a rezarte,
con esta obstinada fe de un hambriento.
Como se le reza a un santo
que nunca responde
pero tampoco me salva.