Lo que cuesta guardar un suspiro, si la medida del alma eres tú; mirarte y no tocarte, como al viento que pasa y deja temblando el destino.
Suspiros de vida y de muerte, suspiros de amor, de infancia y de amigos; suspiros que alivian viejos castigos y otros que duelen calladamente.
Suspiro perdido, que ahoga a la duda y el cansancio; cuánto me cuesta sostener el mío, pensar que lo tengo y no lo alcanzo; envenena mis sentidos.
Blanco suspiro, o quieres ser piel, el color de los amigos; suspiro al alma, te quedaste aquí, tan cerquita, a mi lado.
Suspiro de risa, de llanto y de cuentos, de tinta y pluma, de un “te quiero” inmenso .