Otra más que arranca,
van dos este mes.
Como siempre pasa,
solos otra vez.
Me miran con tanta rabia,
ellas te piden echarme,
mas tú siempre les recalcas
que de ti yo formo parte.
Es que ellas sienten envidia
de este cuerpo estilizado,
de mi piel clara apolínea,
mi pelo rojo y rizado.
Mis labios gruesos y rojos,
y mi nariz respingada,
dos esmeraldas por ojos
y el ángel en mi mirada.
Adoro toda esa ropa
que tú me compras a veces,
esa que tus novias tontas
jamás podrían ponerse.
Soy quien tus sueños vigila,
y en ellos yo suelo vagar,
esa que espera algún día
la mires como a una igual.
También soy la pesadilla
de tus estúpidas novias,
la que les corre la silla,
esa que esconde sus cosas.
La que de noche susurra
cositas en sus oídos,
les hace pedir ayuda
cuando el cabello les tiro.
Ellas me acusan contigo.
Tú resignado te acercas.
Con mis ojitos te miro:
soy una simple muñeca.