Tanuska

Astucia

Alguien dijo alguna vez

que el mundo es para los vivos.

 

Para los astutos.

 

Yo no soy sabia

ni sabida.

 

Si el rencor me mira,

no me escondo.

 

Maldecí al cielo,

escupí odio

y recé

sin esperar nada.

Y con descaro

me colgué en el cuello

una herida

como si fuera joya.