Edwin Acosta Pena

Permítame.

Permítame invitarle un café,

uno sencillo, 

solo con unos cuantos colores 

en su sonrisa,

sin prisas y con mucho mirarle,

y lo más importante,

sin incómodas luces

que opaquen la luz de su aura... 

Solo usted y yo

compartiendo en un momento 

todo el contexto de una fiesta eterna 

y duradera para varios cielos y tiempos...

Mi destino de camino libre y alocado 

le buscaba en el alma de mis versos,

más no quiero ser atrevido ni apresurado, 

porque créame, que cuando le miro,

sé que ya le había mirado.

®.