Atado de manos y pies estuvo mi amor atrapado
Estuvo privado de poder explotar cuando fue necesario
Fue obligado a mantenerse a raya en los momentos correctos para amar
Cautivo por tantos años, se quedó solo esperando poder escapar
Y fueron años de sólo alimentarse de sobras
De recibir maltratos y abandono causando daños severos que aún permanecen
De sentir las humillaciones diarias del carcelero era rutina
Y las heridas invisibles lastimaban en lo más profundo este secuestrado corazón
Pero, aunque la esperanza de la libertad estuvo latente hasta el último instante
Justo ahí se multiplicaba la maldad y el egoísmo para desgarrarme sin piedad
Aunque tantos años de tristeza me hicieron inmune a ya sentir dolor
Lo conocí de tantas formas que me convertí en lo que nadie notó, un amor prisionero