LOS GAZAPITOS
La madre naturaleza y la madre coneja
ponen en acción a los gazapitos,
y una vez que se ven en el mundo,
ya no les queda otra cosa que seguir
accionando y que acometer las locuras
propias de los seres más tiernos, esos saltos,
esas repentinas carreras, esas persecuciones de uno
detrás de otro, más los imprevistos atropellos
fortuitos, todo el conjunto de los movimientos
en que se cruzan felices sobre el terreno,
y todos los sustos sin dejarse uno. Sus madres
los lanzan con rapidez a la vida
y por eso se esconden agazapados
entre la hierba alta y espesa,
sobre los bancales que lindan
con el terreno urbanizado.
Gaspar Jover Polo