En el bosque, unos claveles a lo lejos;
los rojos colores se empezaron a desdibujar
y el silencio arribó tras el cese de las risas.
Entre la maleza, las chicharras enmudecieron.
La naturaleza de tierra santa observó
un desierto viviente de arenas sin voces.
Un clavel se erguía entre fallecidos pétalos;
aquel lugar parecía un camposanto de estrellas
donde la noche había dejado sus luces fulgurantes.
Oscuridad de mudez negra que invadió al universo.