A ras de suelo el verso se fatiga,
buscando el brillo que el boato encierra,
pero tu mano, que es de noble estirpe,
funda la patria de la luz y el alma.
Llegaste al huerto de las doce lunas
con el respeto que el cantor hereda,
y en el mapa inteligente de tu canto
pusiste un faro a la constelación entera.
Hermano de las letras y el camino,
que vences el abismo con tu pluma,
hoy mi tintero se inclina ante tu gracia
y mi varita te ofrenda su fortuna.
No hay fronteras para el canto amigo
cuando la tinta se hace un lazo eterno;
gracias, Henry, por vestir mi mayo
con la realeza de tu afecto tierno.
TeObsequioEstosVersos
©Violeta
Y hoy con un camión de plataforma gigante, adornado con miles
de orquídeas violetas, tocando la corneta de gala y repleto
de millones de besitos y aplausos de pie para ti.
D.Violeta