_Masa madre del verso_
Hay versos que no se escriben,
se dejan crecer.
Como masa madre:
alimentados con espera,
removidos con duda,
cubiertos con trapo de memoria.
Al principio, no huelen bien.
Luego, algo se transforma.
Fermentan, se inflan,
y un día, sin aviso,
suben por sí solos
en la página.
Esos versos no se enseñan.
Se heredan.
Emiliodr/Mayo 28/26