Lucía Gómez

PLEGARIA DE LAS HORAS...

Abrígame en ti, Señor.

Tenme en tus brazos

mientras veo desfilar las horas.

Sostenme

como una gota de agua que se escapa,

como si quisieras guardarme en tus arterias,

como el interrogante divino en los glaciares,

como perla refugiada en las conchas de nácar.

Mañana

no veremos el dolor de los abismos

y la sonrisa volverá

en las alas de alguna mariposa.

L.G.