Que ya no me ames
es algo que duele en el alma,
un frío que conmueve
en la necesaria calma
del amanecer, cuando llueve
y no estás en él...
en ese íntimo ambiente,
testigo de noches de ayer.
Esa fragua inolvidable
que logramos hilar,
es amor de alta esfera
en las tardes de ronda
a la orilla del mar.
En mí siempre estarás,
no lo puedo ocultar;
por eso me importa
tu voz y tu amistad.
Hagamos un pacto
de confraternidad,
rescatemos lo que somos,
tú y yo, en un plano personal:
tomados de las manos,
con respeto y dignidad.