LOURDES TARRATS

HÁBLANOS DEL AMOR de Khalil Gibran

 

Cuando el amor les haga una señal, síganlo,

aunque sus caminos sean difíciles y empinados.

Y cuando sus alas los envuelvan, entréguense a él,

aunque la espada oculta entre sus plumas pueda herirlos.

 

Y cuando les hable, crean en él,

aunque su voz pueda destrozar sus sueños, como el viento del norte deja vacío el jardín.

 

Porque, así como el amor los corona, también los crucifica.

Así como los ayuda a crecer, también los poda.

Así como sube hasta lo más alto para acariciar sus ramas más tiernas que tiemblan bajo el sol,

también bajará hasta sus raíces para sacudirlas de su apego a la tierra.

 

Como manojos de trigo, él los recoge.

Los desgrana para dejarlos desnudos.

Los pasa por el tamiz para liberarlos de su cáscara.

Los muele hasta que queden blancos.

Los amasa hasta que estén flexibles.

 

Y entonces, los entrega a su fuego sagrado, para que puedan convertirse en pan sagrado para el banquete de Dios.

 

\"El amor no da nada más que a sí mismo y no toma nada más que de sí mismo. El amor no posee, ni quiere ser poseído; porque al amor le basta con el amor.\"

 

Cuando amen, no digan: \"Dios está en mi corazón\", sino más bien: \"Yo estoy en el corazón de Dios\".

Y no piensen que pueden dirigir el curso del amor, porque el amor, si los encuentra dignos, dirigirá el camino de ustedes.

 

El amor no tiene más deseo que el de realizarse.

Pero si aman y no pueden evitar tener deseos, que sean estos:

 

Fundirse y ser como un río que corre y canta su melodía a la noche.

Conocer el dolor de sentir demasiada ternura.

Ser herido por lo que uno mismo comprende del amor, y sangrar de buena gana y con alegría.

Despertar al amanecer con el corazón ligero y dar gracias por otro día de amor.