Tal vez recuerdo un sueño,
tal vez solo un momento.
Tanto tiempo pasó
que ya ni siquiera sé lo que sucedió.
Me perdí en el tiempo,
no quise voltear atrás;
me dejé llevar por la promesa
de que el mañana empezaría.
Pero tantos mañanas pasaron
que el pasado ahora es lejano.
Ya no encuentro a aquel muchacho
que esperaba emocionado
el día de su cumpleaños.
Y ahora, ¿qué es lo que queda,
si no un recuerdo apagado?
Tal vez pensé que quería crecer
para dejar de depender,
pero ahora me doy cuenta
de que el tiempo no es más que una cinta
que nos lleva a la deriva.
Tanto tiempo estuve
en aquella costa de la ignorancia,
que ahora, en este inmenso mar,
no sé hacia dónde nadar.
Y siento que me ahogo.
Me aferro a recuerdos que no volverán,
porque simplemente no quise mirar atrás.
Caí en la trampa de crecer
y no valoré la tranquilidad
de aquel que no tenía nada que temer.
Hoy navego entre memorias y silencios,
buscando en las olas lo que fui,
mientras el horizonte se aleja lentamente
de aquel niño que alguna vez vivió en mí.