A veces solo queda
el frío de la soledad
y el viento que se cuela por la ventana,
trayendo a su espalda el recuerdo
de un amor que se fue.
Solo es un recuerdo,
y aun así me derrumba.
Solo es una noche fría,
y aunque afuera es verano,
no hay calor en la memoria.
Solo queda el eco que grita
dentro de mi corazón:
las palabras que ya no se escuchan,
la lágrima que abrió un hueco
y se quedó a vivir ahí.
Solo eso queda:
el silencio, el invierno adentro,
y yo aprendiendo a respirar
entre las ruinas de lo que fuimos.
Por: Alex Palacios