Cómo la lágrima produce alegría,
por qué siento esa noche tan fría.
Serás estrella, o una luz prendida,
vigilias el castigo de buscarte cada día.
Profundo mar negro que todo engulle,
todo opuesto naturalmente huye.
Se deshidrata mi vida perdiendo otro día,
petrificada epidermis, impotente porfía.
Delirios del apetito por tu luz me guían,
ignoro el etéreo combustible que se extravía.
Juego de color negro y blanco es y está;
rompamos el inteligible mapa que mata.
Siempre está en ti escondida la alegría.
Desde dentro sientes: tómalo, tú puedes.
Vive tu suerte como ninguna otra podrías.
Todo lo mío es tuyo si juntamos el querer.
Que flote y vuele, que escale y crezca.
Piensa qué sientes, cuánto quieres siempre.