Quinteros Fabian

SOMOS EL AGUA Y EL ACEITE

            SOMOS EL AGUA Y EL ACEITE

 

Somos el agua y el aceite, mezclados a la fuerza por un destino caprichoso, condenados a tocarnos, pero jamás a quedarnos.

  Te miro de lejos y me arde el alma en silencio.

  Sonreís, y yo me rompo sin hacer ruido.

  Aprendí a disimularte, a pasar a tu lado como si no fueras todo, como si mi mundo no llevara tu nombre escondido.

  Pero es mentira.

  Porque en cada noche te busco, aunque no estés, aunque no vuelvas, aunque ya no me nombres.

  Y en cada día te pienso como quien respira sin darse cuenta, como quien duele, sin poder evitarlo.

  Somos el agua y el aceite, sí, pero hay algo peor que no mezclarse:

      Amarse así, y no poder hacer nada.