Día 1
En el pasillo alguien duerme, alguien mira una película sin sonido, alguien piensa en volver mientras yo pienso en llegar, y el motor, persistente, parece recordar por todos nosotros que avanzar también puede sonar a repetición.
Qué raro privilegio este: volar entre lugares, sin pertenecer por unas horas más que al murmullo contenido de una cabina.
Cuando amanezca -o cambie la luz- habrá otra ciudad esperando mi sombra, otro acento nombrando las cosas.
Pero ahora, mientras el cielo nos sostiene, soy apenas esta pausa: un rostro pensativo apoyado en la ventana.
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Rafael Blanco López
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