¿Fuego o deseo?
Dime lo que sientes; el mundo no deja de moverse.
La calle sigue su ritmo y la lluvia golpea un sonido más fuerte.
Dime, ¿eres mío?, especial y profundo ser.
¡Sí, tú! Profundo, ideal, cómplice.
Eres el sentido de mi mundo y mi tiempo.
Besa con ese beso lento de eternidad y me tendrás sumisa ante ti; ¡qué tonto decirle quiero! Decirle si estás aquí.
Y de repente el temblor de mi cuerpo responde sí; mi delirio es la locura de vivir así, inquieta y bulliciosa travesura que no sabe mentir. No me mires así, encontrarías mi cintura, mi respirar, mi vida; el alivio del dolor y el deseo de vivir; guardo este amor como si fuera para mí.