Siempre ha sido mi fiel amigo y aliado,
utilizado con arte en el pasado;
siempre lograba a alguna fémina decirle algo logrado,
sorpresivo, meditado,
que me sacaba de mi perfil de mediano.
Pero hace ya mucho tiempo que mi querido piropo
solo para mis lectores es utilizado,
o para mis hermanos de sangre o católicos,
para mi madre o gente
con la que tengo el corazón puro.
Ya no me atrevo a ninguna fémina ni oso,
por no ser malentendido ni malinterpretado.
A veces me los piden, pero huyo;
ya no es la política del país ni el momento.
Mi piropo sigue vivo en mis escritos;
ahí adorno todo lo que puedo,
trato de que los sueños sean bellos
y que los piropos endulcen
y empaticen los sentimientos 🤔