Densa oscura la noche, la fustigaba el tiempo
Brillante carátula, números, segundero
Rectángulo por casa, nunca soplaba el viento
El que daba las horas, golpeaba con fuego
Como carruaje antiguo, tan adusto el cochero
Látigo el segundero, números galopando
Galopaban veloces, los minutos muy ciegos
Mientras tanto marcaban, las horas con su llanto
Llanto función de alarma, qué despierta al señor
Y con un manotazo, el buen reloj silencia
La hora era el buen cochero, trabaja con fervor
Los segundos látigo, minutos nuevo día
Es la imaginación, la qué nos permite ver
Una gran diligencia, en lejana pared.
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Salvador SantoyoSánchez
26/05/2026