Ceniza que no arranca ni la sed del alma,
camino naciente entre sombras,
silencio de muerte que mi sueño ahoga,
no puedo expresar una palabra, ¡ni una
sola!
Una que grite libertad a los presos,
creatividad a los artistas,
compañía a los humildes,
una que siembre juventud en la despedida,
corazones sinceros,
verdades que no pueden serlo
en la mentira.
¡Ay de quien busque sin hallar promesa,
ay de quien sienta versos que no existan!,
¡ay del hombre que por primera vez sepa
dónde está su suerte o dónde su vida!
La sangre de la tierra llora pobreza
aun sin compasión del que la mira,
no es comparable la fe a la tristeza
Del que puede andar y no camina.
Ceniza ,libertad, promesa y sangre
se aúnan en el infinito de la conciencia,
quizá para sentirse libres,
quizá para añorar ausencias.