Inmarcecible
Se fue,
y con ella las flores
que con fe esperé;
hoy se han marchitado,
se esfumaron los milagros.
Se fue,
y con ella el café
que, sorbo a sorbo,
sabía a su ser,
a sus odas de amor.
Se fue,
y con ella el chocolate,
su figura elegante
y su fino donaire.
Ella no entendió
mi tiempo de transición,
el puente inevitable del pasado.
Voló los surcos del adiós
por los cielos del corazón,
mientras le pido a Dios
que nos junte de nuevo
y nuestros anhelos
se colmen de esmero.
Se fue
y con ella el fecundo diálogo,
no la puedo convencer
de que somos un mismo halo.
Se fue,
y con ella su sonrisa,
su aterciopelada voz
y su mirada límpida.
Se fue...
y ella sigue viva,
inmarcecible
en mi vida.