¿Qué tal estás, amor?
¿Todavía conversas con la lluvia
cuando la tarde se queda en silencio?
Yo sigo aquí
guardando pequeñas cosas tuyas
en los rincones más simples del día
una canción
el aroma del café
la sombra dulce de tu nombre.
A veces me pregunto
si también te visita mi recuerdo
como un colibrí terco
golpeando suave la ventana del pecho.
Hay noches en que el mundo parece enorme
y, sin embargo
todo cabe en una sola pregunta
si estás bien
si sonríes
si alguien cuida de tus tristezas
cuando yo no puedo hacerlo.
¿Qué tal estás, amor?
Yo…
aprendiendo a extrañarte despacio
como quien acaricia una carta antigua
para que no se rompa el corazón.