El hombre de agua y comida sobrevive, pero es de fantasías e ilusiones que vive. Enredados en alcanzar fines que nos definen a fin de olvidar el único final que une al ser humano: muerte, olvido y desamparo.
Nos encantan los sueños y las metas en la vida y por ello creamos la concepción de una vida que es ensueño, porque son las que nos hacen olvidar una realidad sin Dios ni verdadero dueño.
Qué gran ironía que adoremos los fines en la vida y temamos el fin de esta. Si hay un propulsor para la vida que se pudiera poner en palabras sería esta: amar fines en concreto y temer un final que no deseo.