Quise pintar en un lienzo
la brisa de la mañana
el color de la aceituna
y los reflejos de alba.
Tomé el pincel de los sueños
pinté los campos de grana
el mar y el cielo de amor
y el silencio de palabras.
Pinté el viento con sonidos
pájaros con bellas alas
con plumas de mil colores
y trinos en sus gargantas.
Pinté el verano de sol
la primavera de agua
de claridad el otoño
y el invierno de esperanza.
Satisfecha mire el cuadro
con mi obra terminada
pero mi lienzo seguía
con blancura inmaculada.