Pedro Abarca

Muero por probar tus labios

Tus labios se han vuelto una especie de misterio,
como esas frutas prohibidas que maduran despacio
mientras el deseo las contempla desde lejos.

 

Y yo, que antes sabía convivir con la calma,
ahora camino con esta sed imposible,
como un viajero perdido en medio del desierto
imaginando el sabor del agua antes de encontrarla.

 

Porque necesito probar tus labios
del mismo modo en que la noche necesita estrellas,
como el mar necesita tocar la orilla
aunque después tenga que alejarse otra vez.

 

Hay algo en ellos que me llama en silencio,
como si guardaran todos los secretos
que mi corazón lleva tiempo intentando descifrar.

 

Y mientras sonríes sin saberlo,
yo cargo esta tormenta dulce y peligrosa,
esta necesidad de descubrir si tus besos
saben tan eternos como los imagino.