Si fuese capaz de superar mi cuerpo y caminar hacia la Luna, ni hacia adelante ni hacia atrás,
escapando de la atmósfera, sin pisar el suelo, confiándome a la gravedad,
siendo parte del vacío, atravesando la distancia que me separa de esta playa,
de este tiempo, de esta orilla y lugar, sin dirección ni resistencia,
ni arriba ni abajo, ni hacia adelante ni hacia atrás,
hasta ese espacio del universo en expansión, singular y, a la vez, plural,
solo dejando este cuerpo, dejando esta mente, soltándome en el movimiento, dejándome llevar,
si fuese capaz de convertirme en impulso, en materia dispersa, en algo más cercano al silencio que a la forma,
entonces la distancia sería otra forma de realidad;
estaría ya en la Luna…
y seguiría yendo más allá.