Entraña en mi pecho
en ti moran mis pensamientos,
ya no tienes nada que ocultarme,
ni yo por revelarte.
De ti sobrevine compungido,
y el dolor fue como la muerte,
porque el Espíritu de verdad confronta,
y la carne tiembla por la honestidad.
Los pecados fueron lanzados al mar,
y en el fondo quedaron en el olvido.
Luchamos por tu nombre Dios,
cargamos cada uno nuestra cruz,
Cristo es el camino,
y a cuestas lo seguimos.
Limpiaste nuestros corazones de la fortaleza;
la acechanza devoradora de la maldad.
Entraña que vives en mi pecho
brincas de gozo como oveja en los prados.
Todos son esclavos de alguna cadena,
mas por el Buen Pastor que da la vida por su rebaño
pastamos ahora libres sujetos a su cayado,
y por Él mi corazón da la vida en amor.
Tal como Jesús dijo:
según su voluntad
su evangelio se predicaría.
Las buenas nuevas se pronuncian,
en cada paso que avanzan
los pies con la paz que vuelan
como las águilas.
El orgullo es el principio de la quiebra,
la humildad ameniza buenos tiempos,
y aún en los malos se conserva fresca.