Ayer juraba pan para el obrero,
y hoy luce mármol, ónix y diamante;
clamaba contra el rico y el amante
del lujo cortesano y del dinero.
Mas ved al paladín sojusticiero,
amasador de brillo deslumbrante:
palacios, oro fino y abundante
cual sátrapa oriental o gran banquero.
\"¡Socializar!\", tronaba en la tribuna,
mientras crecía, oculta, su fortuna
tras nobles escrituras y rubíes.
Y el pueblo, entre recibos y desvelos,
miró al profeta alzarse por los cielos
directo al paraíso de Islas Cíes.