Reposa mi barca,
sobre la blanda quietud de la arena,
discreta e inequívoca,
que está hecha de madera y memoria...
Con amores de agua,
de sed y de espuma, del beso que se va,
de tanta belleza,
que algo así, quisiera ser este poema...
Reposa mi barca,
cuando la luna borda sus hilos de plata,
vestida de luz y calma,
en una perspectiva que me parece perfecta...
Y de mientras la brisa,
me va endulzando el alma con su caricia divina...
un roce de alas de seda,
apenas mi barca se tiñe de azul y sombra...