SUBIENDO
Voy a vos
con una mochila cargada
de cosas
que pensé necesarias.
Cada escalón cuesta.
Y mientras más subo,
más pesa todo.
Voy cansado.
Casi sin agua.
La espalda arde.
La cabeza golpea con martillos.
La luz lastima.
El frío atraviesa.
Y aun así sigo.
Porque para llegar
primero debo soltar.
Dejar en las escaleras
las heridas,
la bronca,
el orgullo
y el apego al dolor
que llevo pegado al cuerpo.
Ahora entiendo
por qué la cruz
está arriba de la montaña:
porque vos
la llevaste primero,
cuando el cuerpo
ya no daba más.
— Sergio Alejandro Cortéz
Valle de Traslasierra, Córdoba, Argentina.