LOURDES TARRATS

EL REGALO

 

Cuando la tristeza invadía

los rincones de mi alma,

llegó tu regalo,

inesperado y luminoso.

 

Esa isla de abrazos

tiernos y profundos,

que guardo hoy como mi posesión

más valiosa y sagrada.

 

Es allí, en esa orilla,

donde ahora me refugio;

el tesoro más dulce

que el tiempo me ha entregado.

 

Porque en ese abrazo, el tiempo se detiene,

y el frío que antes quemaba... se hace calma.

No es piel lo que me ofrece, es el atardecer de serenidad,
es el mapa de regreso a mi propia casa.

 

Ya no soy náufrago en mi propia pena,

porque ahora tengo donde descansar el alma.

 

Desde mi isla de abrazos.