Nos escribimos el viernes
como quien deja una lámpara encendida
en mitad de la niebla.
Sin promesas enormes
sin relojes apurando la despedida
solo la calma extraña
de saber que alguien volverá
al otro lado de las palabras.
Tal vez el jueves sea largo
tal vez la noche traiga silencios
pero habrá un viernes esperando
con tu nombre doblado entre mis pensamientos.
Y cuando llegue
volveremos a encontrarnos
en eso tan pequeño y tan inmenso
un mensaje
una pausa
y el corazón diciendo
“aquí estás otra vez”.