El mismo
El mismo que te escribe, soy el mismo
—le dije en su aposento—;
al verte, yo hasta siento
que vuelo en el espectro de sí mismo.
Mi pecho reconoce esa mirada,
la voz dulce y sublime,
la mano que redime
palabras de una boca enamorada.
El mismo sigo siendo, y lo más hondo
lo trato con prudencia.
—A veces mi creencia
me lleva al sentimiento y toco fondo—.
Tu amor, —me dijo ella—, es terco y es valiente,
se entrega sin medida,
apuesta hasta la vida,
y siempre me hace verlo consistente.
Por eso, si es de nuestro mundo intenso
amarnos con el alma,
tomemos de la calma,
y nadie escuche más lo que en ti pienso.
Samuel Dixon