Al mirar de las rosas su belleza
olvidamos su espina tan filosa;
y aspirando la esencia de su aroma
nuestros sueños románticos despiertan.
Tiernamente sus pétalos nos muestran
dulce beso de amor en su corola;
pero esconde en sus formas primorosas
aguijón que el ensueño nos lacera.
Hoy comprendo que amar es una apuesta
que la cubre de engaño negra sombra;
y que amar con delirio siempre lleva
la traición que la vida deja rota;
y te brinda las penas y tristezas
que de llanto y de hiel son agria copa.
Autor: Aníbal Rodríguez