Carlos Baldelomar

+ HABLANDO DE POESÍA +

Puede que falte filo a mis versos,
que no sean piedras
sino solo un paisaje de noche,
una calle después de la lluvia
con sus tímidas lumbreras mirándose
como en un espejo.

Puede que escriba poco
del hambre de mis hermanitos descalzos,
poco del cansancio de mi madre
que cambió sus pinceles
por un metal en sus brazos,
o de mi abuelita más santa
que todos los santos,
que se fue solita,
rezando su último rosario.
(llevándose todos sus misterios)

Pero no me condenen,
condenen a las cucarachas
que huyen de la luz cuando se enciende
que condicionan y doblan sus versos
para que les quepan
en sus hipócritas vidas.

Díganme a mí cobarde si quieren.

Pero yo no soy poeta
solo
un hombre enamorado.