Niño rojizo de aspecto negruzco,
bajo la mesa miro algo viscoso...
caliente, espeso... muy pegajoso;
¿será acaso lo que yo deduzco?
Juraría, crío, que eras blancuzco.
Dentro de ti, veo a un peque curioso.
¿Ves lo que has hecho, juguetón mocoso?
Temeroso, al hospital conduzco.
La herida fluye, la sangre prosigue.
Aterrado, mi alma intenta arribar
cuando volver a su vida consigue.
Lo travieso, procuraré privar.
Aunque a ratos tu culpa te persigue,
a cosquillas te intento motivar.