Aquí y ahora, exprimiendo el presente, agradeciendo, dando, abriendo camino.
Sin prisas, con pausas, sin renunciar al dolor, la tensión o la frustración, aprendiendo a seguir.
Más allá de la niebla, de la contradicción, del antes y el después.
Como una calle desierta, más viva que nunca en sus arterias,
o como la luz que insiste tras la oscuridad, cuando la duda o la fragilidad están presentes.
Despierto, activo, consciente, como cuando en la niebla también aprende uno a abrirse camino...
a sumar y seguir.