Hay una metáfora en la casa
que se siente en los muebles
y en los jardines del patio.
Se asoma a la ventana,
recoge margaritas
y canta...canta.
Una metáfora dulce
que se aferra a los techos
a las bisagras de las puertas
a las cuerdas de la guitarra
y se hace fuerte para que
no se rompan los cuencos.
Y que cuida la casa...
para que nadie llore.
L.G.