“12 en 12”
Doce tragos en la mesa,
doce sombras al volver,
doce formas de olvidarte,
doce de volverte a ver.
Doce noches sin dormir,
doce cartas que quemé,
doce veces que juraba
que jamás te buscaré.
A las doce me derrumbo,
se me parte hasta la voz,
porque sigo siendo esclavo
del veneno de tu adiós.
Doce amigos me advirtieron:
“esa mujer va a matarte”,
pero fui tan orgulloso
que elegí precipitarme.
Doce besos en el cuello,
doce clavos al final,
porque amarte fue un incendio
que aprendí a romantizar.
Doce versos escribí
con la sangre de mis manos,
mientras tú, tan indiferente,
me enterrabas despacio.
Y aunque todo esté perdido,
aunque vuelva a amanecer,
de doce formas distintas
te vuelvo a pertenecer.