Ford George

Hermanastros

 

Sabes callar cuando sollozas,

sabes ocultar cada palabra.

Dejas que llore en silencio

porque crees en ese crío.

 

Si ese crío ha abandonado

esa casa vieja y hastía,

será ese mismo momento,

sabiendo que dejé de ser ese crío.

 

Ese mismo camino sabe a penas,

un fruto de lo más prohibido;

somos hermanastros de Edén

si esas lágrimas fuesen verdaderas.

 

Junto a tu lado me siento invencible,

no dejes que esta ceguera me caiga,

que toque el abismo de tus lágrimas

que arrancas al mismo cielo.

 

Somos hermanastros,

pues compartimos nuestra sangre

en un baldío seco y amputoso,

cuando esas lágrimas queman la piel.

 

Si tan solo dejases

que el sol no sea testigo

de esas penas que han marchitado

la rosa del alba foresciente.

 

Así pues, dejaré de creerme

que esas penas me acompañan

a lo largo de este letargo.

Del mismo cielo, ¡grítalo!

 

Al alba de tu mirada

no dejaré que te pierdas.

El destino puede llegar a ser cruel...

Déjame solo, solo en estas penas.

 

Ford George