Salvador Galindo

El sueño de Jaime Galté

Del imaginario gragkiano. Filisteos de la materia.

 

Padre, ¿estás ahí?

¿Puedes escucharme?

¿Hay un más allá? ¿Hubo siquiera un más acá?

¿Dónde te encuentras?

Solo sé que pesa tu sombrío legado

Y tus títulos recaudados

Se han perdido en algún rincón secreto

Aquella vez tu voz retumbó

El límite entre lo legible y lo inefable

Alzaste fuerte el tono

Para conmover a los deudos

Pediste que fuera al puerto antiguo

Al puerto invadido por chivos y fragatas

Para encarnar las visiones y las premoniciones

Pronto se volvieron leyendas

Que otros temieron en sueños

En aquella ciudad ominosa sin fundación

Se revelaría el tesoro de la familia

Un tesoro cubierto de bruma y oleaje

Pétreo hasta el abismo

Y la visualización se hizo magia

Cuando el vigor de la ley

Chocó con el dogma de la santidad

Ahí la cruz me fue arrebatada

Ahí la logia hizo contacto

Y abrí al fin la puerta hermética

Detrás de los planos escondidos

¿Sigues ahí, padre? ¿Puedes escucharme?

El fantasma de un médico

Se manifestó con un recetario

Para el político enfermo

Chopin alabó el virtuosismo

De las notas espectrales

Creo en la reencarnación porque creo

En tu voz y en tu pathos

sin mundo y sin tiempo

Un Cristo interior ha empujado

La roca al ponerse el Sol

Esa corona sangrienta lleva tu nombre

Su lápida inscrita

Y las visiones siguen alumbrando

el féretro del prójimo

porque hay una hora y un momento

exacto para cada quien

hay un punto crucial para cada alma

y una zozobra para la aquiescencia

tú, padre, lo sabes

sabes aquello que está todavía

vetado al mortal, negado al penitente

déjame saberlo, Gran Corregidor

porque en mi sueño veo un país al fin del mundo

un país por venir, una tierra

una tierra de desapariciones y ausencias poderosas

una emanación onírica con el nombre de Chile

cuya forma adquirió la fiebre

del espíritu atrapado entre dimensiones

¡Haz que encarne ya! ¡Haz que caiga!

Y la Obra se habrá hecho

Las luces volverán a encenderse

Y el gran silencio será consumado

En el horizonte…