Os lo ruego,
no me dejéis sin aliento,
no escarbéis en mi tierra oscura,
no me provoquéis la lágrima honesta
que deja el perdón,
no le hagáis volver.
Os lo ruego,
no bebáis de esta agua que
envidia su saliva,
no sequéis los ojos de quien
riega mi memoria,
no me prohibáis besarlo,
aunque la luz me lo impida,
no ignoréis este dolor.
Os lo ruego,
no perturbéis esta tranquilidad,
no me neguéis la sombra que protege,
no remováis este espacio vacío,
dejen que su imposibilidad me hiera,
permitidme la duda una vez más,
enquistad la tierra
en los ojos que me hace llorar,
pero no pronunciéis el
nombre que me taladra las sienes.
Háganle saber de este pellizco,
Provóquenle el crujido
que obsesiona,
la inquietud que altera el sentido,
háblenle de esta voz que quema oír,
entren sin pedir permiso,
enciendan el recuerdo que consiga
verme,
pero no le ocultéis este grito.