anthony carrasquel

Un amor inocente en un tiempo de guerra

No permitan que el ruido de los grandes les toque la inocencia, los problemas de los padres no los deben alcanzar; si mañana el destino nos dibuja en la distancia, nuestro amor por ustedes jamás va a cambiar.

Ustedes son el motor que nos impulsa día tras día, la fuerza que nos levanta cuando el cuerpo ya no puede, la verdadera razón de existir, nuestra mayor alegría, el único cable a tierra en medio de lo que llueve.

Y aunque falta mucho tiempo y camino por recorrer, sé que al sepulcro podré bajar con el alma en total paz, porque el verdadero amor que un humano puede conocer es este que un padre o una madre por sus hijos es capaz.

No hay distancia, ni inviernos, ni tormenta en el camino que pueda apagar este fuego que por ustedes nació; la estructura puede cambiar en las vueltas del destino, pero este lazo sagrado... ese nunca se rompió