Nunca pensé que pudiera alcanzar este vacío,
mas sin quererlo aquí estoy. Siento caer.
Por más que active mi cerebro, por más que
las manos y los pies busquen asideros, el borde
se ensancha, la bóveda se aleja y escucho…
Sólo escucho una voz cansada, casi muda,
terca, colmada de anteriores batallas. Si en
este universo los fantasmas no callan; si mis
oídos son incapaces de traspasar la muralla
solo quiero caer hasta que no se oiga nada.
Quizá en la siguiente estrofa ¡¿Quién sabe
si en la siguiente parada?! Comiencen los
versos, los cuentos e historias sin una sola
palabra de las que hoy se agolpan, se pierden,
se borran, huyen, se agotan.