¡Oh!, ecuación que nadie puede resolver,
número infinito e imposible de nombrar,
teorema que desobedece la lógica.
Distancia euclidiana entre dos mundos,
ángulo yacente de una geometría
escrita sin fórmulas.
Variable infinita de posibilidades,
líneas transversales
donde el paralelismo aprendió a soñar.
Error de cálculo
guardado en la memoria secreta del universo.
Y, aun así,
cada cifra conduce a tu sombra,
¡oh!, incógnita
que desarma mis axiomas,
¡oh, suma exacta de mis tensiones!
y fractura de la simetría del destino.
Te vibro,
Te pienso,
y me extravío
en sistemas imposibles,
en órbitas que olvidaron
la obediencia de los astros,
intento resolverte
mientras el infinito
se ríe en voz baja de mí.