No quiero ser perfecta;
deseo envolverme
en mi propia amorfia imperfecta,
desnudar mi desorden
ante la audiencia.
Sí, porque ya estoy
hastiada de tanta
beldad compleja,
esa simetría impuesta
que encadena mi existencia.
¡Ay!, si fuera posible
habitarme a solas,
sin seguir cánones
ni patrones de belleza...
Qué diferente sería
vivir arropada
bajo la dulce miel
del amplexo de mi
esencia.